Nacimiento de los Altos Grados o Grados filosóficos

La Francmasonería mundial y por lo que se refiere al hoy denominado Rito Escocés Antiguo y Aceptado (Escocismo) no siempre ha estado dividida en los 33 grados de la actualidad. No es hasta la primera mitad del siglo XVIII que la francmasonería de tradición Escocista desborda los tres primeros grados de su estructura tradicional (aprendiz, compañero y maestro). El cambio se produjo en razón a que de la concepción de "masonería operativa" (solamente se admitían miembros de un determinado gremio artesanal) se pasó a la concepción de "masonería especulativa" (se admitieron miembros no pertenecientes a su gremio de origen bajo la denominación de "masones libres y aceptados").

Esta nueva concepción de la Orden Masónica transforma a sus miembros de "masones", sin ningún otro calificativo, a "Francmasones" y se opera básicamente en razón a la pérdida de afiliados de las diferentes logias gremiales como consecuencia del cambio estructural que se estaba operando en el mundo económico a principios del siglo XVIII (fecha de referencia habitualmente tomada la de 1723, en razón a la publicación de las denominadas "Constituciones de Anderson").

La Orden de los Francmasones se constituye, a partir de ese periodo histórico, en una organización que pasa de ser gobernada por miembros de sus respectivos gremios artesanales a ser gobernada (dada la entrada masiva de "masones libres y aceptados") por miembros ajenos al oficio originario del gremio y como quiera que la entrada de "masones libres y aceptados" se identifica con la aristocracia, la Orden Francmasónica pasa a ser gobernada por ella (Inglaterra y Francia), rompiendo de esta forma la anterior organización gremial, para dar lugar, 25 años más tarde, a lo que se ha conocido por Altos Grados o Grados Filosóficos, a través del denominado Rito de Perfección (estructurado en 25 grados). Respecto de la Masonería Azul y de sus grados operativos puede consultarse la página web http//www.glse.org.

La existencia y la organización del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, dividido en 33 grados, no se revela públicamente hasta la constitución del Supremo Consejo de Charleston (Carolina del Sur de los EUA) en el año 1801 (fecha de constitución 31/05/1801). Sin embargo, se pueden encontrar antecedentes históricos a esta fecha respecto de la aparición de los 8 grados adicionales al Rito de Perfección y de la identidad de las personas que fueron sus primeros titulares conocidos. El escenario, al menos aparente, se sitúa en el hemisferio occidental y tiene dos actores principales que ocupan la escena: Alexandre François Auguste, conde de Grasse de Rouville, marqués de Tilly y su suegro, Jean-Baptiste, Noël, Marie Delahogue, notario en la ciudad de Santo Domingo (Isla Dominicana).

Dentro de la actividad masónica de Grasse-Tilly, y de Delahogue, que se encuentra suficientemente documentada históricamente en los archivos americanos, se halla la creación de una Logia de Altos Secretos, es decir, un Gran o Sublime Consejo del Grado 25 y Ultimo del Rito de Perfección (13/01/1797) en la ciudad de Charleston. Por estas mismas fechas, Grasse-Tilly envía una Patente del Grado 33 a Delahogue y a varios refugiados franceses en la ciudad de Charleston (estos hechos se hallan documentados, nuevamente, en los archivos americanos). Consecuentemente, para poder actuar de esta forma, Grasse-Tilly debía poseer, masónicamente hablando, el Grado 33 y por ello cabría preguntarse : ¿De quién lo había obtenido?. A la pregunta no se ha podido dar respuesta histórica, pero lo que sí es cierto es que el 10/12/1797, firma una Patente del Grado 32 (Sublime Príncipe del Real Secreto) y lo hace en calidad de Soberano Gran Inspector General (grado 33) y como Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de las Indias Occidentales Francesas.

El anterior Supremo Consejo (1797, fecha de referencia de la Patente del Grado 32) debe entenderse como anterior al de Charleston (1801) y su existencia quedó confirmada por el Boletín Oficial del Supremo Consejo de Charleston (02/02/1802) que menciona a Grasse-Tilly como Soberano Gran Comendador y a Delahogue como Teniente Gran Comendador del Supremo Consejo de las Indias Occidentales Francesas. Así pues, históricamente, la paternidad del Rito escocista de estos dos personajes está suficientemente acreditada y, adicionalmente, que el Supremo Consejo de las Indias Occidentales Francesas, o también conocido como de las Islas Francesas de Sotavento y Barlovento existía ya en 1796, cuando Grasse-Tilly y Delahogue se refugiaron, por razón de la primera revuelta negra en la Isla Dominicana, en la ciudad de Charleston. Tampoco es menos cierto que existen documentos suficientes en los archivos americanos para afirmar que en la ciudad de Kingston (Isla de Jamaica), existía con anterioridad a 1801, un Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para las Indias Occidentales Inglesas y tal afirmación se basa en el hecho histórico de la existencia de un manuscrito constituido por un Ritual del Grado 33 y un texto (¿) de las Grandes Constituciones de 1786.

Este itinerario histórico culmina en la ya lejana fecha de 04/12/1802, en la que una circular hacía conocer al mundo masónico y correlativamente al mundo profano, de la creación en Charleston (Carolina del Norte de los EUA) de un "Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 y Ultimo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado".

La circular explicitaba: "… el 31 de mayo de 1801, el Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, ha sido constituido con gran solemnidad por los HHH. John Mitchell y Frederic Dalcho y el total de los efectivos de Grandes Inspectores Generales se han completado a lo largo del año, conforme determinan las Grandes Constituciones …". John Mitchel tomaba el título de Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo constituido y el Hermano Dalcho el de Teniente Gran Comendador. El conde Grasse-Tilly se encontraba en su calidad de Soberano Gran Inspector General entre sus fundadores y se mantuvo en el Supremo Consejo hasta su partida hacia Santo Domingo (incluso antes de que el Supremo Consejo adquiriera la totalidad de los nueve miembros prescritos por las Grandes Constituciones).

Las cuestiones históricas del nacimiento del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en sus 33 grados; de la constitución de Supremos Consejos en el hemisferio occidental e incluso de la polémica respecto de la paternidad de las Grandes Constituciones, constituye el siguiente paso para comprender la situación actual de las más Altas Instituciones de la Francmasonería en cada Estado.

 

Las Grandes Constituciones de 1786 y Federico II de Prusia

Parece ser que el comentario escrito más antiguo y que a la vez podemos considerar como oficial referido a las Grandes Constituciones que amparan el Rito Escocés Antiguo y Aceptado nos viene dado por el Secretario General del Supremo Consejo de Francia a raíz de su Asamblea General de 1813 (05/03). Este comentario tiene especial importancia por que el Supremo Consejo de Francia fue creado por Grasse-Tilly (1804) que a su vez ostentaba el título de Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de las Indias Occidentales Francesas y consta como fundador del Supremo Consejo de Charleston en su calidad de Soberano Gran Inspector General.

El citado comentario indica, entre otras puntualizaciones: "… el Rito Escocés Antiguo y Aceptado contiene a la vez el simbolismo y el misticismo de todos los ritos, las ciencias filosóficas, herméticas y cabalísticas … ", añadiendo a continuación que todo ello es lo que se entiende por "Masonería Antigua", "Masonería Moderna" y "Masonería Rectificada", para introducir una párrafo de gran relevancia histórica: " … Carlos Eduardo, último retoño de los Estuardo, fue el jefe de la Masonería Antigua y Moderna. Designó, para Gran Maestro y como sucesor a Federico II, rey de Prusia,… ". En la época en que se efectúan tales manifestaciones (1813), el Rito de Perfección se componía exclusivamente de 25 Grados (el de Príncipe del Real Secreto era el último).

Para comprender, al menos mínimamente, el paso a los 33 Grados, conocidos oficialmente a partir de la constitución del Supremo Consejo de Charleston, hay que situarse en el ambiente masónico anterior y posterior a la Revolución Francesa, periodo en el que, en Francia, se opera una gran transformación en el mundo francmasón. Por esta causa, en Alemania y en 1782, se teme que la Masonería (mejor dicho la Francmasonería) pueda llegar a ser la proa de la anarquía y, en su consecuencia, que bajo el nombre de Hermano Francmasón se puede llegar a degradar, envilecer y destruir a la Orden Francmasónica y se arguye que Federico II concibe el diseño de concentrar el Soberano poder masónico, del que era heredero, en un Consejo de Grandes Inspectores Generales que, una vez él fallecido, pudiera gobernar conforme a la Constitución y a otros Estatutos, a la Alta Masonería. Como consecuencia de ello y sin que se encuentre históricamente probado, el 01/05/1786, nacen los 33 Grados de la Jerarquía del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que, hasta entonces se hallaba limitado a 25 Grados (Rito de Perfección) y se da, al grado 33, la denominación de "Potente y Soberano Gran Inspector General", otorgándosele a este Grado el poder para regir y gobernar el Rito; concentrando el Gobierno del mismo en un "Soberano Capítulo" bajo el nombre de "Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 y Ultimo del Rito". Este Capítulo o Supremo Consejo se rige por las "Constituciones, Estatutos y Reglamentos" que más tarde se han conocido como Grandes Constituciones de 1786, por haber sido presuntamente firmadas por Federico II de Prusia (01/05/1786).

La realidad histórica respecto de la denominación de Rito Escocés Antiguo y Aceptado; de la firma por Federico II de las Grandes Constituciones; o aún del Convento (reunión o también conocido por conferencia) en que las mismas nacieron es harto diferente. Así la calificación de Antiguo y Aceptado, que distingue este rito del resto de los escoceses es simplemente una traducción de la expresión inglesa "Ancient and Acceptted Massons", que nace en las luchas que existieron en 1751 entre la Antigua y la Nueva Logia de Inglaterra.

Respecto de la autenticidad de las Grandes Constituciones y de sus diferentes versiones, también existe documentación histórica para poderse pronunciar. Así, existe una denominada versión francesa y otra versión denominada latina (nos referimos a ella de esta forma, porque está redactada en latín), pero lo cierto es que no se conoce una copia hasta 1814 y su primera publicación no se efectuará hasta 1832 en el "Prontuario de las actas del Supremo Consejo de Francia" (a esta versión es la que denominamos "versión francesa").

Respecto de la "versión latina", en 1834, los Supremos Consejos de Francia, Brasil y Bélgica firman en París un tratado de alianza con el denominado Supremo Consejo Unido del Hemisferio Occidental, cuyo Soberano Gran Comendador, el marqués de Sainte-Rose y conde de Saint-Laurent, pretende estar en posesión de la única copia conocida, auténtica y completa de las Grandes Constituciones de 1786 (a esta copia se le denomina "versión latina"). Históricamente lo que está demostrado es que nunca hasta ese momento, en el mundo masónico, nadie había oído hablar, salvo vagas referencias, de este Supremo Consejo. Si ello fuera cierto, el Supremo Consejo gobernado por Saint-Laurent, sería inclusive anterior al de Charleston, al de las Indias Occidentales Francesas y al de Kingston.

La realidad incontrovertible, históricamente hablando, es que cuando Saint-Laurent llega al ciudad de Nueva York y pretende que su Supremo Consejo abarque todo el hemisferio occidental (en este caso referido al continente americano), encuentra la oposición tanto del Supremo Consejo de Charleston (con jurisdicción sobre la zona sur de los EUA), como la del Supremo Consejo de Nueva York (con jurisdicción sobre la zona norte de los EUA), creado éste último en 1813, y ante tal oposición busca el apoyo del Rito de Cerneau (nacido del Rito de Perfección y que también abarcaba 25 Grados). De la fusión entre ambos Ritos nace una Autoridad masónica "ex - novo" bajo el título de "Supremo Consejo Unido para el Hemisferio Occidental del Grado 33 y Ultimo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado". Este Supremo Consejo no llegó a imponer jamás su autoridad y Saint-Laurent decide volver a Francia donde tiene más éxito con sus intentos de crear una "relativa" unidad francmasónica del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y así, el 23/02/1834, concluye una alianza con los Supremos Consejos de Francia, Bélgica y Brasil (alianza citada anteriormente), a raíz de la cual se publican los textos de las Grandes Constituciones de 1786, según copia reproducida por Saint-Laurent.

El contenido del texto (según la copia reproducida por Saint-Laurent), dado a las Grandes Constituciones de 1786 por esta alianza, es considerablemente aumentado con referencia al texto de la versión francesa de 1832 y comprende tres documentos redactados en latín (de ahí el concepto de versión latina): El primero se titula "Nova Instituta" o "Nuevos Institutos Secretos"; el segundo modifica o varía el texto de las Grandes Constituciones en determinados artículos y el tercero, es un apéndice de tres artículos en el que se describe el Estandarte de la Orden, las Insignias de los Soberanos Grandes Inspectores Generales y el Gran Sello de la Orden. En definitiva el texto de 1834 hay que considerarlo como un texto apócrifo que, además, se encabeza con la divisa "Tolerancia, Unión, Prosperidad", cuando en todos los rituales anteriores a 1834 se encabezaba con la expresión inglesa "Health, Stability and Power" (salud, estabilidad y poder).

La hipotética participación de Federico II, rey de Prusia, en la elaboración y firma de las Grandes Constituciones La segunda cuestión que se plantea, desde la perspectiva histórica, es el grado de participación o la nula participación de Federico II de Prusia en la elaboración y firma de las Grandes Constituciones. Las investigaciones históricas efectuadas en Berlín (Alemania) para encontrar rastros de una reunión del Supremo Consejo del Grado 33 en la fecha de 01/05/1786, debe considerarse negativa. Consecuentemente, y si esto es así, cabe preguntarse ¿qué papel jugó Federico II de Prusia en las Grandes Constituciones de 1786?.

La contestación es harto difícil porque, de entrada, no se puede olvidar que Federico II murió el 17/08/1786 (tres meses y medio después de la promulgación de las Grandes Constituciones), tras una larga y dolorosa enfermedad (gota) que, probablemente, le impedía cualquier tipo de desplazamiento. Adicionalmente, Federico II fue iniciado en la Masonería Simbólica en 1738 siendo aún príncipe heredero y cesó (entró en sueños) en 1744. Lo que no se puede desconocer es que fue el gran protector y benefactor de la Masonería en Prusia y también está contrastado históricamente que los Altos grados del Rito de Perfección habían sido introducidos en Alemania por Francmasones franceses en 1758. Ello nos lleva a admitir y suponer que Federico II fue en Prusia el protector, al menos nominal, del Rito. Consecuentemente, si la enfermedad le retuvo de tal forma que no pudo trasladarse al pretendido Consejo de 01/05/1786; que moralmente, no pudo firmar las Grandes Constituciones de 1786 en razón a su situación masónica (se encontraba en sueños) y que la situación en Alemania era la de la utilización del Rito de Perfección, solo cabe pensar que las Grandes Constituciones de 1786, son de carácter apócrifo y en todo caso, hay que buscar, una paternidad diferente de las mismas.

La indeterminación histórica de si las pudo o no firmar puede parcialmente ser esclarecida con la hipótesis de que su firma le fue atribuida indebidamente por un escribano por confusión de nombres y títulos nobiliarios en una de las copias encontradas, puesto que todas las copias históricamente conocidas son muy posteriores a las del año 1786. En estas circunstancias cabe ver quién fue el verdadero Federico.

Históricamente la confusión de nombres y de títulos nobiliarios viene dada por la interrelación entre Federico de Brunswick y Federico II, rey de Prusia, al que no hay que confundir con su tío, el duque Fernando de Brunswick–Lünebourg–Woelfenbruttel, que perteneció a la Gran Logia Madre Real de los Tres Globos Terrestres de Berlín y que había expandido en Alemania los grados del Rito de Perfección, al que le siguió el Rito de la Estricta Observancia después de 1766.

Históricamente, se impone una conclusión: las Grandes Constituciones de 1786, atribuidas a Federico II de Prusia y la organización definitiva en 33 grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, hay que considerarlas como de clara influencia francesa, que vieron la luz, al parecer, hacia 1801 en América y que en absoluto desdicen la implantación del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y la creación de Supremos Consejos en fechas anteriores. Lo único cierto es que dos siglos largos después, la Orden Francmasónica, al menos la mayoritaria, practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y se organiza en Supremos Consejos que agrupan, en algunos casos, los 33 grados y en otros (Masonería liberal o adogmática) los grados comprendidos entre el grado 4 (Maestro Secreto) y el grado 33 (Soberano Gran Inspector General), hallándose siempre, en este último caso, ligados los 33 grados a través de Tratados de Amistad y Reconocimiento entre un Gran Oriente o una Gran Logia y el Supremo Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del país.

 

Historia de los Supremos Consejos Mundiales

Abstracción hecha del Supremo Consejo de las Islas Occidentales Francesas o de su expresión equivalente de Supremo Consejo de las Islas Francesas de Sotavento y Barlovento, y del Supremo Consejo de Kingston (Jamaica), del que su existencia es harto imprecisa, los dos Supremos Consejos más antiguos son los de las Jurisdicción Sur de los EUA (Charleston, Carolina del Sur de los EUA, 1801) y el Supremo Consejo de Francia (1804). El primero tomó el nombre de "Consejo Madre del Mundo", a partir del cual vieron la luz el resto de Supremos Consejos. Así, en 1805 nace el Supremo Consejo de Italia, radicado en Milán (en todos los Consejos citados tuvo participación decisiva Grasse-Tilly).

En 1813 nace el Supremo Consejo de la Jurisdicción Norte de los EUA (radicado en Nueva York) (también se fundó un Supremo Consejo radicado en Boston –Massachusetts- que luego se fusionó con el Supremo Consejo de la Jurisdicción Norte. Este fue fundado por el H. francés José Cerneau). Posteriormente, nacen los Supremos Consejos de Bélgica (1817); Venezuela (1824); Brasil (1829); Perú (1830); Colombia (1833); Uruguay 1856); República Argentina (1858); República de Cuba – Colón (1859); Méjico (1860); República Dominicana (1861); Turquía (1861); Chile (1870); Paraguay (1870); Guatemala (1871); Grecia (1872); Confederación Helvética (1873); Canadá (1874); Ecuador (1910); Países Bajos (1912); Panamá (1913); Austria (1925); Bolivia (1931); Alemania (1931); Filipinas (1950); Italia (segunda refundación) (1960); El Salvador (1960); Nicaragua (1961); Honduras (1961); Costa Rica (1961); Israel (1966); Irán (1970); Finlandia (1973); Luxemburgo (1976). Los Supremos Consejos de Irlanda, Inglaterra y Gales, y Escocia fueron fundados en 1826, 1845 y 1846.

Los Supremos Consejos relacionados en el párrafo anterior pertenecen o pertenecieron a la tradición masónica anglosajona y, la tradición masónica adogmática o liberal ha creado, cuando ha sido necesario, Supremos Consejos en cada país o, en su defecto, los Supremos Consejos ya creados han caído bajo la tradición adogmática. En todos los casos, ya se trate de Supremos Consejos de tradición anglosajona o tradición adogmática o liberal operan bajo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, también conocido por Escocismo.

 

La organización universal del escocismo

Desde el origen del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y a medida de su creación, los Supremos Consejos se encontraban entrelazados por una carta común: las Grandes Constituciones de 1786. Estas constituían la fuerza y la razón de su unidad con el mismo título que lo habían constituido las denominadas Constituciones de Anderson (1723) para la masonería simbólica o azul.

Al margen de la autenticidad histórica de las Grandes Constituciones, su estricto respecto se imponía a todos los Supremos Consejos como condición "sine qua non" para su pertenencia al Rito Escocés Antiguo y Aceptado (Escocismo). La unidad y la cohesión de los Supremos Consejos era, de esta forma, evidente: se trataba de una Orden sometida a una jerarquía y a reglas inmutables dirigida autocráticamente en cada país donde el Escocismo se introdujo, a través de un Supremo Consejo del Grado 33 que tenía el carácter inamovible y se hallaba compuesto de nueve miembros, coaptados a perpetuidad pero unidos por su dirección colegial a través del texto de las Grandes Constituciones. Así el artículo 5 de las mismas disponía que no podía existir en cada país, salvo para los EUA, más que un solo Supremo Consejo. Esta regla implica el reconocimiento recíproco de los Supremos Consejos, dado que era necesario para crear un Supremo Consejo en un país, el obtener una patente o una delegación de un Supremo Consejo ya instalado. Ese método imposibilitaba las rivalidades internas y reforzaba la unidad y, en sentido inverso, todo Supremo Consejo o cuerpo subordinado al mismo no podía romper este regla de carácter estricto sin que fuera excluido del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, "de facto i de iure". En definitiva, el universalismo era la esencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y de su Organización

 

El tratado de alianza de potencias masónicas de 1834

La primera tentativa para crear una unión entre Supremos Consejos es el denominado "Tratado de Alianza" concluido en París (23/02/1834), entre los Supremos Consejos de Francia de Bélgica, del Brasil y el Supremo Consejo unido del hemisferio occidental (cuyo Soberano Gran Comendador era el marqués de Sainte-Rose y conde de Saint-Laurent). En dicho Tratado de Alianza se repite la imposibilidad de que exista más de un Supremo Consejo en un mismo país y que ninguna potencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado puede fusionarse con otra potencia masónica que ejerza otro rito. Adicionalmente el Tratado tenía como objeto: mantener los dogmas, principios y doctrinas del Escocismo; hacer observar las constituciones, leyes y reglamentos de la Francmasonería; mantener la independencia e integridad de cada Supremo Consejo; restablecer y hacer respetar la antigua disciplina de la Orden; proclamar el reconocimiento de las Grandes Constituciones, Institutos, Estatutos y Reglamentos Generales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado; la defensa mutua contra toda asociación masónica no regular; la vigilancia para la selección de los candidatos o postulantes a los diversos grados. Adicionalmente, el Tratado proclamaba la necesidad de reunirse cada cinco años con los Delegados de los otros Supremos Consejos aliados. A dicho tratado se adhieren, posteriormente, los Supremos Consejos de Italia, el Reino de las Dos Sicilias y España y se publicaron "in extenso" las Grandes Constituciones de 1783 en versión de la copia latina (versión de Saint-Laurent).

El Convento de Lausanne de 1875 y la reforma de las Grandes Constituciones de 1786 La unión y la organización internacional iniciada con el Tratado de Alianza de 1834, no tuvo confirmación hasta el Convento de Supremos Consejos mundiales del Escocismo que se dio apertura en la ciudad de Lausanne (Confederación Helvética) el 06/09/1875.

Once Supremos Consejos, sobre los 22 existentes a la sazón, fueron representados en dicho Convento mundial y éstos fueron: Inglaterra y el País de Gales, Bélgica, Colón - Cuba, Escocia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Perú, Portugal y Suiza. Los Supremos Consejos de la Jurisdicción Sur de los EUA, de la República Argentina y de Colombia, que habían dado su asentimiento a la conferencia no pudieron enviar delegado alguno y, en idénticas circunstancias, se encontró el Supremo Consejo de Chile, aunque este último se adhirió a las decisiones que se pudieran tomar. Después de numerosas sesiones de trabajo en comisión y once sesiones plenarias el Convento mundial de Supremos Consejos fue clausurado el 22/09/1875 con la reforma de las Grandes Constituciones de 1876 (reforma efectuada tomando como base la denominada versión latina) y declarando la necesidad de suscribir un Tratado de Alianza y Confederación de Supremos Consejos (redactado en el Convento). Adicionalmente, se aprobó un solemne manifiesto que comportaba la declaración de principios de Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

El propio Convento mundial determinó la lista de Supremos Consejos regularmente reconocidos y la fijó en los siguientes: Jurisdicción Sur de los EUA (charleston); Jurisdicción Norte de los EUA (Nueva York); para la América Central: única y exclusivamente Costa Rica; Inglaterra; Bélgica, Canadá; Chile, Colón (Cuba), Escocia, Estados Unidos de Colombia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Méjico, Perú, Portugal, República Argentina, Suiza, Uruguay y Venezuela.

 

Las conferencias internacionales

El artículo 3 del Tratado de Alianza y de Confederación de 1875 (Lausanne – Confederación Helvética), estipulaba que los Supremos Consejos se reunieran en Convento general, en primer lugar en 1878 en Roma o en Londres y a partir de dicha fecha, cada diez años. De hecho, como consecuencia de la no ratificación del Tratado por algunos Supremos Consejos, no fue hasta 1900 y bajo la iniciativa del Supremo Consejo de Francia, que un modesto congreso se reunió en París, con ocasión de la Exposición Universal (11/09/1900). En dicho Supremo Consejo se estableció la necesidad de un nuevo Convento mundial que debería reunirse, a ser posible, en Bruselas (Bélgica). Dicho Convento (conferencia) no se pudo reunir hasta el 10/06/1907, por el esfuerzo personal del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Bélgica, sorpresivamente fue un éxito y 20 Supremos Consejos fueron representados en el Convento mundial: las dos jurisdicciones de los EUA, Canadá, Suiza, Italia, Colón (Cuba), América Central (Guatemala), Méjico, Bélgica, Brasil República Argentina, Paraguay, Venezuela, República Dominicana, Portugal, España, Egipto Grecia y Francia. Los Supremos Consejos de Chile y de Perú se adhirieron al mismo.

El objeto del Convento mundial fue la definición y organización de los Supremos Consejos regulares, la defensa contra las denominadas organizaciones irregulares y la unidad del Rito. Como hecho a destacar en la reunión de Bruselas y en sus conclusiones, se estipuló que los estatutos generales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, se basaban sobre las Grandes Constituciones de 1786, modificadas por el Convento de Lausanne en 1875.

A partir de la reunión de Bruselas y salvo circunstancias históricas derivadas de las dos grandes guerras mundiales, las conferencias o Conventos mundiales de los Supremos Consejos de tradición anglosajona, se han efectuado regularmente en Washington –DC- (1812); Lausanne (1822); París (1929); Bruselas (1935); Boston -en razón de la II Guerra Mundial- (1939); La Habana (1956); Washington –DC- (1961); Bruselas (1967); Barranquilla –Colombia- (1970); Indianápolis (EUA) (1975), habiéndose reunido posteriormente cada cinco años y hallándose previsto el Convento Mundial del año 2000 en Brasil. A los Conventos mundiales referenciados no asisten los Supremos Consejos de Inglaterra y Gales, Escocia e Irlanda (?).

Paralelamente, las Conferencias o Conventos Mundiales de los Supremos Consejos de tradición adogmática o liberal y por lo que se refiere al último cuarto de siglo se han efectuado regularmente en Bruselas (1976); Ginebra (1977); Florencia (1978); París (1979); Bruselas (1980); Venecia (1981); París (1982); Ginebra (1984); Libreville –Gabón- (1986); París (1988); Bruselas (1990); Roma (1992); Méjico (1994); Lausanne (1995); Bruselas (1998); Beirut –Líbano- (2000); hallándose prevista para el año 2002 la reunión en Abdijan -Costa de Marfil. A partir de 1984, las reuniones o Conventos son programadas de forma bianual fijándose su sede en una ciudad de un Continente diferenciado para cada Convento (salvo modificaciones en razón de situaciones de inestabilidad política). El Supremo Consejo de España ha asistido a todas las reuniones de carácter internacional aportando las propuestas necesarias y votando las resoluciones en congruencia con los intereses de la Familia Francmasónica mundial.

A dichos Conventos mundiales han venido asistiendo regularmente más de veinte Supremos Consejos, incluido el de España. Solamente los Supremos Consejos de Inglaterra, Escocia e Irlanda, se abstienen de participar en las conferencias internacionales. Las razones de su inasistencia deben, en todo caso, ser explicitadas por quien se auto otorga el título de regular.

Texto tomado de http://www.scme.org/home.html

 


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